martes, 8 de septiembre de 2009

Integral de la Sierra del Cuera




Saliendo desde el precioso y solitario pueblo de Buda y llegando al pico Turbina. Ver el mar, toda la costa llanisca y ver los Picos de Europa a la vez, es díficil conseguir esta sensación.

Una sierra todavia salvaje, sin domesticar, con terreno karstico muy complicado, con profundos y afilados jous.

Realizada el día 3 de octubre de 2009


Sierra del Cuera

Concejos de Cabrales, Llanes, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Ribadedeva.

Por la Carretera Nacional N-634 de Ribadesella a Llanes o por la Regional AS-114 de Cangas de Onís a Panes. Otra figura de protección es que ha sido declarado parcialmente Lugar de Importancia Comunitaria del Río Purón.

El Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera se sitúa en el extremo oriental de la región, formando un cordal litoral de casi 40 km de longitud que se inicia en el Sella y prosigue a escasa distancia del mar hasta el final de la región en el Deva. Del Paisaje Protegido ha quedado excluido el sector occidental de la sierra, entre el río Bedón y el Sella.

El Cuera hace de límite entre los concejos situados al norte, Llanes y Ribadedeva, y los situados al sur, Cabrales, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja. Todo su perímetro es recorrido por carreteras de cierta importancia: al norte la N-634, que recorre la rasa llanisca, y al sur la Regional AS-114, que recorre el valle del Cares por el surco prelitoral. Las comunicaciones transversales son sin embargo difíciles y se limitan a vías situadas en ambos extremos del ámbito considerado: la N-621 que une por el este los concejos de Ribadedeva y Peñamellera Baja y la Regional AS-115 que por el oeste une Llanes con Cabrales a través del Altu de Ortigueru.

La sierra del Cuera constituye sin duda el elemento que en mayor medida contribuye a definir el paisaje y organizar el espacio del extremo oriental de Asturias. Se trata de una barrera montañosa situada a apenas seis kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos que han tenido diferente evolución histórica y social: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

El núcleo central de la Sierra del Cuera está formado por calizas paleozoicas sometidas a un modelado kárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas kársticas que a veces hace imposible una andadura de ademanes naturales. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas, más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa. El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazucu se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

A primera vista, desde la rasa costera llanisca el Cuera aparenta ser una muralla de blancas calizas desprovistas de vegetación. La fuerte pendiente de la vertiente septentrional, la intensidad del pastoreo y los reiterados incendios han terminado por desvestir el roquedo de cualquier tipo de cubierta vegetal. Sólo a retazos pueden observarse densos matorrales de aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis) y algunas avellanedas. El arranque de la ladera está ocupado en muchos puntos por un castañedo secular que debió ser en tiempos muy productivo, pero que actualmente se encuentra envejecido y en progresiva decadencia, probablemente debido a las enfermedades fúngicas propias de un microclima extremadamente húmedo. Sin embargo, rebasada la primera línea de cumbres el Cuera se abre a estrechos valles, ciegos en muchas ocasiones, que albergan un sinfín de praderas y brañas orladas de fresnos, arces y espineras. El valle más ancho y productivo desde el punto de vista ganadero es sin duda la Llosa de Viango que constituye probablemente uno de los mayores poljés de la región, una enorme cubeta en la que se han acumulado los residuos arcillosos insolubles procedentes de la caliza previamente disuelta, dando lugar a una llanura de difícil drenaje y fácilmente inundable.

En las laderas por encima de la Llosa de Viango y casi hasta la cumbre más alta de la Sierra, el Pico Turbina, se sitúa la masa boscosa más extensa de la sierra: un hayedo eútrofo orientado al norte, que recoge las frecuentes nieblas que impelidas desde el océano no logran rebasar el cordal.

Hacia la vertiente meridional el relieve se suaviza y brañas y prados alternan con áreas de matorral, bosques de encina (Quercus ilex) y en las áreas más bajas, de litologías silíceas algunos retazos de carbayedas oligótrofas y rebollares.

Entre la flora protegida debe destacarse, además de la ya mencionada encina (Quercus ilex), el helecho macho asturiano (Dryopteris corleyi), que crece en algunas áreas de brezal sobre sierras silíceas al pie de la vertiente septentrional del Cuera, y el helecho de los colchoneros (Culcita macrocarpa) también presente en este espacio.

La fauna de mayor interés observable en el Cuera es sin duda la correspondiente a los diferentes grupos de rapaces diurnas como el azor (Accipiter gentilis), el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el buitre común (Gyps fulvus) que son moradores habituales del área. Tampoco es rara la presencia de alimoche (Neophron percnopterus) o águila real (Aquila chrysaetos), nidificantes en la zona o procedentes de las vecinas estribaciones de los Picos de Europa.

Unas fotos de la travesia desde el Pueblo de Buda al Pico Turbina.

Para dormir y disfrutar de una magnifica estancia:

Caserio de San Pedro
Atienden dos estupendas personas: José Manuel Amieva y Maria Paz Cueto
Pueblo de Caldueño
http://www.elcaseriodesanpedro.com/
33507 Llanes
Tel: 985 406 213
Móvil: 608 471 174

Casona de Alevia
Alevia
Preguntar por Goyo, el dueño, entrañable persona.
Casona D'Alevia
Alevia s/n
33579 Alevia
Peñamellera Baja (Principado de Asturias)
Tlfn.- 00 34 985414176
Fax.- 00 34 985414224
alevia@casonadalevia.com
http://www.casonadalevia.com/









La segunda parte de esta ruta (Alevia - Braña del Oso - Arangas) fue realizada el dia 24 de abril de 2010, en compañia de Roberto y Javier. Hacer la Sierra del Cuera en un día creo que esta al alcance de muy pocos, volveremos para dormir a los pies del Turbina (o Pica Turbina) y hacerlo en dos etapas.

Una fotos, decir que el trato recibido por parte de Goyo de la Casona de Alevia fue excelente, muy recomendable.





















jueves, 3 de septiembre de 2009

Blowin’ in the Wind





(La Respuesta esta en el Viento)
Una de las canciones más emblemáticas de los 60’s,
obra del poeta del rock Robert Zimmerman, (Bob Dylan).

Himno en la lucha que la juventud americana y el mundo entero libró
y finalmente ganó para terminar la ominosa Guerra de Vietnam


A los 21 años, Bob Dylan compone la canción “Blowin’ in the Wind”.

1962... Tiempos de crisis, guerras, discriminación
racial y religiosa, conflictos sociales, violencia, desamor...

La letra plantea una serie de cuestiones filosóficas
sobre la paz, la guerra, la compasión, la libertad.

Es el enfoque de esperanza con que trata estos temas
trascendentales y atemporales,
que le permite conservar su vigencia más de 40 años después...


How many roads must a man walk down

Cuantos caminos debe un hombre recorrer





Before they call him a man?

Antes de que lo llamen un hombre?





How many seas
must a white dove sail

Cuántos mares
debe una paloma
blanca navegar



Before she sleeps in the sand?

Antes que pueda dormir en la arena?




Before she sleeps in the sand?

Antes que pueda dormir en la arena?





How many times must the cannonballs fly

Cuántas veces aún las balas de cañón deben volar





Before they are forever banned?

Antes de caer para siempre?




The answer my friend,
is blowing in the wind...

La respuesta, mi amigo,
está flotando en el viento...





The answer
is blowing in the wind.

La respuesta
está flotando en el viento.





How many years
must a mountain exist

Cuántos años debe una montaña existir

Before it is washed to the sea?

Hasta que se desvanezca en el mar?


How many years can some people exist

Cuántos años debe alguna gente vivir



Before they’re allowed to be free?

Antes de que se les permita ser libres?




How many times
can a man turn his head

Cuántas veces puede un hombre
volver su cabeza





And pretend that
he just doesn’t see ?

Y fingir que simplemente no ve?




The answer my friend is blowing in the wind...
La respuesta, mi amigo, está flotando en el viento...


The answer is blowing in the wind.
La respuesta está flotando en el viento.


How many times must a man look up

Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba


Before he can see the sky?

Antes que pueda ver el cielo?

How many ears must one man have

Cuántos oídos debe un hombre tener

Before he can hear people cry?

Hasta que pueda oír el llanto de su prójimo?

How many deaths will it take
‘till he knows

Cuántas muertes le llevará
aún darse cuenta

That too many people are dying?

Que demasiada gente há muerto ya?


The answer my friend
is blowing in the wind...

La respuesta, mi amigo, está flotando en el viento...


The answer is blowing in the wind.

La respuesta está flotando en el viento.


...The answer is blowing in the wind...

...La respuesta está flotando en el viento...

Bob Dylan (n. Duluth, Minnesota, Estados Unidos, 24 de mayo de 1941), nacido como Robert Allen Zimmerman, es un cantautor, compositor, músico y poeta estadounidense. Ha sido, durante cinco décadas, una de las mayores figuras en la música popular, siendo considerado uno de los compositores y músicos más influyentes y prolíficos del siglo XX.[2]

Muchos de los más célebres trabajos de Dylan datan de la década de 1960, en la cual se convirtió en un cronista informal de los conflictos estadounidenses. Algunas de sus canciones, como "Blowin' in the Wind" y "The Times They Are a-Changin'", se convirtieron en himnos antibélicos, especialmente contrarios a la Guerra de Vietnam, y de los movimientos civiles de la época.[3] El penúltimo álbum de estudio de Dylan, Modern Times, publicado en 2006, entró directamente en el primer puesto de la lista Billboard 200 y fue nombrado álbum del año por la revista musical Rolling Stone.

Las primeras letras de Dylan abordaban temas sociales y filosóficos y delataban una fuerte influencia literaria, desafiando la música pop convencional existente y apelando generalmente a la contracultura de aquel tiempo. Mientras expandía y personalizaba estilos musicales, mostraba una firme devoción por muchas tradiciones de la música americana, desde el folk, el country, el blues, el gospel, el rock and roll y el rockabilly hasta la música folk inglesa, escocesa e irlandesa, pasando por el jazz y el swing.[4] [5]

A lo largo de su carrera, Dylan ha sido reconocido y honrado por sus composiciones, interpretaciones y grabaciones. Sus discos le han valido varios Grammys, Globos de Oro y premios de la Academia, y su nombre se halla en el Salón de la Fama del Rock and Roll, el Salón de la Fama de Compositores de Nashville y el Salón de la Fama de los Compositores. En enero de 1990, fue investido Caballero de la Orden de las Artes y Letras por el Ministro de Cultura de Francia Jack Lang. En 1999, fue incluido en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX elaborada por la revista Time. En el año 2000, ganó el Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca de Música,[6] y en 2004 alcanzó el segundo puesto en la lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stone, después de The Beatles.[7] [8] El 13 de junio de 2007 fue premiado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes,[9] y en 2008 recibió un reconocimiento honorario del Premio Pulitzer por su "profundo impacto en la música popular y en la cultura americana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético". También ha sido nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Supermaderas

Las mejores maderas del mundo, los arboles que proporcionan madera única y exclusiva para los trabajos mas duros y dificiles. Arboles que han contribuido a modificar la historia.















TEJO


El tejo común (Taxus baccata) es un árbol discreto. Al verlo, muy pocos se imaginan que tras este ser de apariencia triste, se esconde uno de los árboles que más ha influido en gran parte de la historia de Occidente.


Numerosos pueblos de la geografía española como Teixeiro, Teixido o El Tejo, son reflejo de la importancia que tuvo en el pasado. Por desgracia, hoy en día, en alguno de estos pueblos no existe un solo tejo silvestre vivo.
Mary Rose, el barco preferido del rey de Inglaterra Enrique VIII. Hundido en 1545, en su interior se han encontrado 167 arcos hechos de madera de tejo, lo que demuestra el interés que este árbol tenía en la antigüedad. Aunque en este caso, desgraciadamente fuera para matar.



Uno de los instrumentos de madera más antiguos que se conocen, es un hacha de tejo de 36,7 cm. de longitud hallada en 1911 en Clacton (Inglaterra), a la que le calculan unos 50.000 años de antigüedad. Los mejores arcos, eran los de madera de tejo. Cuenta la leyenda que el arco de Robin Hood era de este material. Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica. Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado.



A partir de los arcos encontrados en el Mary Rose, se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 304 metros.


Las virtudes curativas del tejo son conocidas desde hace milenios. El emperador Claudio publicó un edicto en el que señalaba al tejo como el mejor antídoto contra las picaduras de ofidios. Sin embargo, la utilidad medicinal del tejo, con el tiempo quedó en desuso. Hasta que en 1971 un instituto americano descubrió en la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos. Sin embargo, para tratar a una sola persona se necesitan talar dos o tres tejos del Pacífico adultos. Por esta razón, los bosques de taxus brevifolia fueron esquilmados. Afortunadamente, los científicos han podido sintetizar la sustancia en laboratorio. Además se ha descubierto en el tejo común una sustancia parecida al taxol, y para obtenerla, no es preciso talar el árbol, pues se encuentra en las hojas y se pueden utilizar las ramas de las podas. No despreciemos al tejo, a lo mejor un día nos salva la vida.


La necesidad de talar el árbol para obtener el taxol, hizo peligrar al tejo del Pacífico. Afortunadamente, se han encontrado alternativas para obtener esta sustancia.


Del mismo modo que cura, el tejo puede matar. Todas las partes del tejo, excepto la carne roja de las bayas, contienen taxina, un potente alcaloide. Julio César cuenta que Catuvalcus, jefe de los eburones, se suicidó con una infusión de tejo. Los tóxicos del tejo paralizan el sistema nervioso central.


La ingestión de tejo acelera el pulso al principio, que después se va volviendo más lento e irregular. La muerte se produce por parálisis respiratoria. Caballos y asnos son sensibles a este veneno, se sabe de equinos que han caído fulminados a los pocos minutos de haber ingerido hojas de tejo. En cambio, otros animales como conejos y gatos son inmunes a la taxina.


La carne roja de la baya del tejo, es, en contra de lo que muchos piensan, la única parte no venenosa del árbol. Las intoxicaciones, normalmente se producen al mordisquear hojas o ramillas.

El tejo es uno de los árboles más longevos del mundo. Del tejo de Fortingall-Escocia, se dice que es el árbol más viejo de Europa. Una inscripción al pie, le atribuye 5000 años, aunque estimaciones, seguramente más realistas, rebajan su edad a unos 2000. De lo que no hay duda es que este tejo, con sus 15,83 de diámetro de tronco, es el más grande del mundo. La leyenda cuenta que Poncio Pilato era hijo de una mujer de la localidad y de un oficial romano, y jugaba en este tejo cuando era niño. En la actualidad, el tejo de Fortingall, está muy desmejorado. Su tronco, al igual que otros muchos viejos tejos, está ahuecado, y partido por la mitad. Los años, no pasan en balde, ni siquiera para los tejos.


En la Península Ibérica, aunque han sido diezmados en los últimos siglos, todavía podemos encontrar ejemplares notabilísimos. El "Teixedal de Casaio" en Peña Trevinca, un bosque compuesto por trescientos tejos centenarios, incluso se habla de alguno milenario, es sin duda el mejor conservado de España. Y aunque se dice que los tejos más impresionantes están en las Islas Británicas, tejos como el "Tenxu L Iglesia" en Quirós-Asturias con 15 m. de alto y 6,6 m. de perímetro no desmerecen en absoluto.


La rojiza madera del tejo, es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resitencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros.


El tejo fue un árbol sagrado para los Celtas. Los druidas con sus ramas hacían bastones "mágicos" y con palillos de tejo adivinaban el futuro. La llegada del cristianismo no cambió este aura mística del tejo. Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios al lado de tejos que ya habían sido sagrados para los Celtas. La leyenda cuenta que las raices de los tejos, llegan a bocas de los cadáveres, simbolizando la vida en la boca de la muerte.
BOJ

El nombre de madera del boj se da a varias maderas pesadas, de textura muy fina y uniforme, y de color amarillo pálido. La especie europea, que se encuentra en algunos puntos de Gran Bretaña y de España, está ampliamente distribuida en Europa septentrional, hasta Turquía e Irán.

También existen otras especies en Asia y Sudáfrica. Tiene un color amarillo liso agamuzado y es una de las maderas comerciales de textura más fina. Su grano es fino, apretado y a veces irregular. Es pesada, e incluso después de secarse flota a duras penas en el agua. la madera de job deber ser secada con cuidado ya que es propensa a agrietarse, pero una vez seca, tiene grandes propiedades. Se trabaja entonces muy bien, como si fuera marfil, en tallas, torneados y grabados, permitiendo una gran profusión de detalles.

La madera de job tiene una larga historia. Antiguamente se usaba en la realización de peines, hiladoras, tablillas de escritura y otros utensilios y asimismo para el taraceado ornamental. Más recientemente, ha sido utilizada para los bloques de grabado, para reglas y para lanzaderas y, debido a las escasas existencias de madera de boj, es frecuente en pequeños artículos torneados, como piezas de ajedrez, sacacorchos y, algunas veces, en mangos de herramientas.


ACEBO

Parece que el origen de su nombre está en el latín acer, acre y acerbus,.que significa acre si atendemos a su sabor; y recio, agudo si atendemos a su forma, refiriéndose probablemente a la especie de agujas que presentan sus duras hojas. Hay numerosas variedades, de las que se cultivan unas 70 por su alto valor ornamental y porque aceptan la poda, que lo hace especialmente apto para setos. Las diversas variedades presentan caracteres distintos, por ejemplo con hojas menos agudas. El acebo es un arbusto que puede alcanzar los dos metros. Su hoja es perenne, muy dura y brillante; sus flores umbeliformes se presentan en pequeños racimos, que dan lugar a los frutos Tan característicos de bolitas rojas.

La madera del acebo es clara y durísima. Se suele emplear para hacer los cuadros blancos y las piezas blancas del ajedrez y para mangos de herramientas. Las hojas tienen sabor amargo, y se usaron antiguamente en medicina, así como sus frutos, de sabor muy áspero y de alto valor purgante. Muchas aves los aprecian, y ellas son las que contribuyen a esparcir la semilla.
También la corteza desprende una sustancia amarga, el tanino, aunque se ha aprovechado especialmente para obtener de ella la liga para cazar pájaros: una sustancia muy viscosa y adhesiva, que se usó en tiempos para la fabricación del esparadrapo.

Toda la planta contiene ilicina, un producto amargo que se usó en medicina (el ácido salicílico, mezclado luego con ácido acético, que dio lugar a la aspirina, ocupó el lugar de todas estas plantas). Las hojas del acebo fueron durante siglos el sudorífico por excelencia, y sus frutos el purgante preferido. Esta suma de cualidades elebó a este arbusto a la categoría de sagrado: algunas tribus indias de América, de donde son originarias la mayoría de especies de acebo, lo empleaban para curar toda clase de enfermedades; y en sus reuniones religiosas lo tomaban en forma de infusión fermentada, que les hacía entrar en trance. Los ingleses lo llamaban "bebida negra".

De esos caracteres y usos proviene su carácter de planta sagrada, que hemos asumido y perpetuado en la cultura occidental, al asociarlo a la Navidad. En efecto, importada de América por los ingleses, no tardó en convertirse también en Europa en la planta navideña por excelencia, en uno más de los símbolos de la Navidad. Actualmente se cultivan más de 70 variedades de acebo que tiene además de una excelente aplicación en jardinería, una enorme demanda en Navidad para confeccionar con él guirnaldas y toda clase de adornos.
CEDRO
Pese a que existen varias maderas denominadas cedro, la verdadera madera de cedro es producida únicamente por tres especies. El cedro de la antigüedad es el cedro del Líbano, utilizado en la construcción de las tumbas de los primeros reyes de Egipto y por Salomón par la construcción de su Templo; el cedro del Himalaya, del norte de la India, también es muy famoso y la tercera especie es el cedro del Atlas, o cedro atlántico, de las montañas de Argelia y Marruecos. Las tres forman árboles grandes, que alcanzan de 40 a 60 m de altura; como árboles de parque resultan algo más bajos, con copas grandes y abiertas.
La madera de las tres especies es similar, de color marrón claro, con anillos de crecimiento bastante bien definidos, y caracterizadas por desprender un agradable aroma. Por tratarse de coníferas, son de peso medio, algo más pesadas que la del pino albar. La madera del cedro se seca pronto, aunque tiende a torcerse. Suele ser quebradiza y no es una madera fuerte; se trabaja bien, adquiriendo un buen acabado. Es muy resistente, tanto a los ataques fúngicos como a las termitas.

Densidad media al 12% de H: 490 (Kg/m3) Dureza: Blanda Velocidad de Secado: Rápida Defectos de Secado: Colapso, Deformciones, Fendas, Rajado de nudos, Resina Hongos: Durable Insectos: Durable

La madera de cedro es apreciada desde antiguo por su durabilidad, existiendo pruebas en la India y en el Oriente Medio de que resiste inalterable durante varios siglos. En la actualidad, y fuera de su lugar de origen, es difícil de conseguir con excepción de algunos que han sido plantados en determinados parques como árbol ornamental. Aunque ha sido utilizada también para la construcción, resulta algo débil para esto; es exfoliada y utilizada en forma de chapas, dando como resultado hermosas superficies ornamentales. Otros usos: Tableros contrachapados, de partículas, de fibras, Carpinteria Exterior, Carpinteria ligera, Molduras, Mobiliario y Ebanisteria, Construcción Naval, Embalajes, Instrumentos Musicales, Escultura, Cajas de cigarros.
SANDALO



El sándalo procede del árbol Santalum album, perteneciente a la familia Santalaceae. Es originario de la India pero también podemos encontrarlo en Indonesia, Sri Lanka y Vietnam. El Santalum album alcanza una altura entre 12 y 15m. y llega a su madurez alrededor de los 80 años. Su madera es muy apreciada por su alto contenido en aceites esenciales que le confieren su aroma característico.

En la India se utiliza en la construcción de templos ya que el agradable olor de esta madera permanece durante muchos años. La madera de sándalo es cara y la de mejos calidad se obtiene en Misore y Tamil Nadu ( India ). El árbol necesita un mínimo entre 30 y 40 años para tener un cierto contenido en aceites esenciales, lo ideal es que el árbol alcance su madurez. Por ello, el gobierno indio mantiene un estricto control sobre la producción y tala de los árboles. El uso de la madera de sándalo es muy variada ya que su agradable aroma la hace muy atrayente. En Japón se quema como incienso,en Aromaterapía tiene propiedades antiestres, propiedades regeneradoras y relajantes. Gracias a su contenido en terpenos tiene propiedades antisépticas. En budismo se le relaciona con el Bodhisattva Amithava y como ayuda en la meditación. En la medicina Ayurvédica es una ayuda contra la ansiedad.

ENEBRO



El primer cedro, o más correctamente el primer enebro, utilizado para la fabricación de lápices fue el enebro virginiano de la mitad de Estados Unidos, pero cuando éste empezó a escasear fue sustituido por otro enebro que crecía en las montañas de Africa oriental. Este enebro alcanza los 30 m de altura y frecuentemente tiene un tronco acanalado y fisurado; el enebro americano es algo más pequeño, de 12 a 15 m de altura.

Es de color pardo rojizo, de textura fina, no resinosa pero con un agradable olor a cedro. Por tratarse de una madera de conífera es de peso medio, siendo la especie africana algo más pesada que la americana. El enebro crece lentamente y su madera debe ser secada con cuidado para evitar que se tuerza y que se parta; una vez seca, es estable. No es particularmente fuerte, aunque en este aspecto es algo mejor la especie africana que la americana, pero se caracteriza por su notable resistencia a la putrefacción y por ser fácilmente trabajable ya que se corta limpiamente y bien y puede ser pulida adquiriendo una superficie muy lisa.

Densidad media al 12% de H: 570 (Kg/m3)
Dureza: Semidura - Dura
Velocidad de Secado: Lenta
Defectos de Secado: Deformaciones, Fendas, Rajado de nudos
Hongos: Durable
Insectos: Durable


Es la madera utilizada tradicionalmente para la fabricación de lápices ya que se la corta fácilmente con un cuchillo pero, en la actualidad, existe poca cantidad de esta madera que reúna las cualidades necesarias. La madera de peor calidad es empleada en todo aquello que requiere gran durabilidad y, en América, es muy popular como postes de cercas. También se emplea en carpintería y en la fabricación de muebles, especialmente para los revestimientos interiores de armarios para ropa y de arcones para guardar mantas ya que parece que repele las polillas. Otros usos: Chapas decorativas, Carpinteria exterior e interior, Embarcaciones, Cajas de cigarros, Cofres, Ataúdes, Pequeños objetos.

martes, 25 de agosto de 2009

Pastores del Cuera

Documental sobre los Pastores en la Sierra del Cuera, Asturias.



Artesania Makilera en el Pais Vasco o el arte de hacer varas para el monte










Fabricación del bastón clásico


Los bastones más clásicos, que no podemos englobar entre las makilas (sí strictu sensu, pues makila quiere decir bastón) son de diverso tipo.
La materia base son las ramas de los árboles1, de cualquier clase a excepción de la higuera, el pino y el chopo, ya que sus ramas carecen de la consistencia y la calidad necesaria.

Cada zona geográfica cuenta, por tradición, con una determinada madera para la fabricación de sus bastones: el arañón, el avellano, el castaño, el boj (es muy bonito aunque pesado), el níspero, el acebo, el almendro. Recomendable es la madera del sauce,
siempre que se tenga en cuenta la preferencia de la hembra sobre el macho, aquélla más estilizada y con estrías de gran vistosidad.

Se considera importantísima la fecha elegida para el corte de la madera - cada madera tiene su momento óptimo de corte en relación a las fases lunares-, pues de ello dependerá que salga una buena pieza.

Tampoco pasa por alto al artesano que en los caminos abandonados crecen matorrales de los que pueden hacerse buenas varas de madera.

Entrados ya en faena, en primer lugar se corta el palo del árbol a unos 110 cm., y ya en el taller vuelve a recortarse hasta unos 90 cm., eliminando los extremos menos consistentes (hay que recordar que a cada persona corresponde un determinado tamaño de
bastón según su altura).

Si el palo está torcido, cosa bastante normal, se procede a enderezarlo: para ello se pela y coloca en un ángulo perforado, de los que se usan para la fabricación de estanterías, donde se ata fuertemente protegido con un trapo. Así se tiene entre 8 y 15 días, tiempo suficiente para su enderezamiento definitivo. Es lo que él llama en
castellano «el encallado de la vara» y en euskera goortuta.

Una vez recto, el bastonero aplica en la parte inferior una puntera de acero
inoxidable.
































LA ARTESANÍA MAKILERA




A continuación trataremos sobre el bastir bastones, juego de palabras que además indica la etimología del sustantivo bastón: el verbo latino bastire, construir o, en el castellano antiguo, bastir. Pero no hagamos de esta afirma ción dogma de fe, pues Corominas y Pascual en su Diccionario Crítico Etimológico (1) ubican al bastón entre los derivados del latín tardío bastum, y mucho antes Sebastián de Cobarruvias, en el primer diccionario de la lengua castellana, del siglo XVII (2), barruntó que descendía del sustantivo griego bastagma.Sea como sea, y aunque hay tantos tipos de bastones o makilas como interpretaciones etimológicas, para nuestra metodología podríamos clasificar a aquéllos en dos tipos:A. Los de madera, tallada o sin tallar. Pueden llevar correa para su mejor sujeción y puntera de hierro. Aquí llamamos bastones a éstos, para diferenciarlos de las makilas tradicionales.B. La makila tradicional. De diversas maderas (haya, aliaga, árgoma, níspero, enebro o acebo) con extremo metálico y mango desmontable que oculta un estoque de afilada punta metálica. En la parte superior va provista de correa.




A. Fabricación del bastón




Las ya citadas churra y porra, típicas de los pastores, se las fabrican ellos mismos con retoños de roble cuyas raíces forman protuberancias esféricas muy duras y de gran tamaño. Sobre este particular el investigador Vidal Pérez de Villarreal me comparte sus recuerdos de niñez: "las cuadrillas de chavales -dice- íbamos al monte con la ilusión de encontrar retoños de árboles con protuberancias de esa clase que, tras trabajarlos un poco, nos servían para jugar a los pastores".Los caseros alaveses (según ha recogido Isidro Sáenz de Urturi Rodríguez) cortaban con hacha una rama de acebo, avellano o boj, y con una navaja ajustaban la base a su gusto. La parte alta se doblaba para darle forma y se ataba fuertemente; dejada así por espacio de unos cuantos meses, acababa perfectamente domada. El sobrante lo recortaban con un serrucho y otra vez con navaja terminaban el trabajo, lo decoraban, etc.






Ahora describiremos el proceso de elaboración de los bastones más clásicos, que no podemos englobar entre las makilas (sí strictu sensu, pues makila quiere decir bastón) tradicionales vascas. Para ello seguimos las explicaciones que amablemente nos brinda el artesano José María Urkízar Urrozola, nacido en Tolosa en 1938. Tiene su taller en el número 6 de la calle Bizkai de la villa papelera (Tlf. 671431).La materia base son las ramas de los árboles, de cualquier clase a excepción de la higuera, el pino y el chopo, ya que sus ramas carecen de la consistencia y la calidad necesaria.Según José Mari, cada zona geográfica cuenta, por tradición, con una determinada madera para la fabricación de sus bastones. Así, las maderas típicas de Euskalerria son: el arañón o "elorribeltza" en Gipuzkoa, el avellano en Navarra, el castaño en Bizkaia, el boj en Álava y el níspero en Iparralde.Pero él prefiere el acebo, aunque últimamente está trabajando mucho con arañón o matzakana, del que obtiene bastones muy buenos y elegantes, con nudos negros que destacan sobre el blanco de la madera.






También, aunque menos, se sirve de almendro y de castaño.Recomendable es la madera del sauce, siempre que se tenga en cuenta la preferencia de la hembra sobre el macho, aquélla más estilizada y con estrías de gran vistosidad.Se considera importantísima la fecha elegida para el corte de la madera -cada madera tiene su momento óptimo de corte en relación a las fases lunares-, pues de ello dependerá que salga una buena pieza.Tampoco pasa por alto el artesano que en los caminos abandonados crecen matorrales de los que pueden hacerse buenas varas de madera.Entrados ya en faena, en primer lugar se corta el palo del árbol a unos 110 cm., y ya en el taller vuelve a recortarse hasta unos 90 cm., eliminando los extremos menos consistentes (hay que recordar que a cada persona corresponde un determinado tamaño de bastón según su altura).Si el palo está torcido, cosa bastante normal, se procede a enderezarlo: para ello lo pela y coloca en un ángulo perforado, de los que se usan para la fabricación de estanterías, donde se ata fuertemente protegido con un trapo. Así se tiene entre 8 y 15 días, tiempo suficiente para su enderezamiento definitivo. Es lo que él llama en castellano "el encallado de la vara" y en euskera goortuta.Una vez recto, el bastonero aplica en la parte inferior una puntera de acero inoxidable.Tenemos ahora que trabajar la empuñadura, cuya forma habrá sido elegida antes: si ha de ser en forma de "T", al efectuar el corte lo hubiéramos tenido en cuenta; y si preferimos una empuñadura de bola, ello nos obligará bien a partir de una rama gruesa y tras hacer la bola rebajar el resto, bien a aprovechar un nudo o cruce de varias ramas. Pero por lo general José Mari se evita complicaciones: para hacer un bastón con empuñadura de bola, confecciona ésta previamente con madera de fresno o boj (el boj es muy bonito aunque pesado) sobre la que abre una hembra a la que aplica directamente una espiga de unos 15 mm. de diámetro y 20 a 30 mm. de largo insertada en el palo. Además, asegura su perfecto ajuste encolando ambas piezas.Y ya sólo falta colorear el bastón. Al efecto, José Mari da un baño de nogalina y dos o tres capas de barniz incoloro, pasándole entre cada capa una lija fina para uniformar la textura. A nuestro artesano no le gusta poner correas a sus bastones.Los precios dependen del material, la rareza, etc. Las económicas vienen a costar unas 3.000 pesetas y 8.000 las más caras.Añadamos por último que José Mari emplea buena parte de sus ratos libres en confeccionar figuritas de animales y otros motivos a base de raíces y nudos, simplemente cortando las partes útiles, dándoles forma y barnizándolas. El resultado es digno de todo encomio.Además de José María Urkizu hay otros artesanos bastoneros, tallados o sin tallar, entre los que se cuentan: Inaxio Oyarzábal Zulaika (Plaza de Armas, 5 bajo. Hondarribia, Gipuzkoa. Tlf. 643183); Félix Martínez Torres (José Erviti Kalea, 6-3º. Rentería, Gipuzkoa. Tlf. 516691); Alejandro González Goenaga (Solkorre Kalea, 2-3°ree;C. Anoeta, Gipuzkoa. Tlf. 683951); Jesús María Jaso Insausti (Beasáin, Gipuzkoa); Antonio Ezcurra (Irurzun. Valle de Araquil, Navarra); Dámaso Rozas (Leguía, 21. Vera de Bidasoa, Navarra).





B. Fabricación de makilas tradicionales





Recorremos el proceso de fabricación de la makila tradicional siguiendo la técnica del artesano Iñaki Alberdi Sagardi, nacido en Irún en 1949 (Taller en Irún: Deskarga Kalea, 6. Bº Lapice. Tlf. 628047).Su padre, José Alberdi Arruti, nacido en 1914 en Oikina, actual barrio de Zumaia (G), después de la guerra se trasladó a vivir a la ciudad fronteriza, dedicándose a partir de entonces a la ebanistería.Iñaki estudia Maestría Industrial e ingresa en una empresa metalúrgica. En el año 1980 se percata que si bien al otro lado del Bidasoa, en Iparralde, hay varios artesanos makileros, no ocurre lo mismo en esta orilla, por lo que inicia de forma autodidacta el estudio de la makila y de su técnica de elaboración, cotejando sus conclusiones con los viejos artesanos de Laburdi y el Baztán. Sus conocimientos metalúrgicos y el hecho de que su padre y su herma no mayor, José Manuel, fueran profesionales de la madera le ayuda sobremanera a descubrir los secretos necesarios para la fabricación de la makila tradicional, como enseguida comprobaremos.A partir de 1983 se dedica ya como modus vivendi al oficio de artesano makilero.



Su taller es una habitación de 4 x 4 metros dotada de un gran tornillo de banco con mordazas de madera para enderezar palos, otro menor para trabajar los casquillos metálicos, y algunas estanterías donde reposan las varas. También en el banco hay una buena colección de punzones, limas, sierra, tenazas... Poco más necesita el maestro artesano para sacar adelante su magnífica producción.Todavía hoy, Iñaki Alberdi es el único que se dedica a la fabricación de este tipo de makilas en la provincia, mientras que en Iparralde sólo quedan tres artesanos.Antes de iniciar la exposición del proceso, hemos de advertir nuevamente que cada persona necesita una makila acorde a su tamaño, y que por tanto todas las piezas deben realizarse a medida.La clase de madera varía: níspero, castaño u otros. El níspero es tradicional de las makilas de Iparralde, algo bastante lógico dada la belleza del material y, por ende, del resultado, según afirma Iñaki. Pero lo que pocos saben es que esta madera exige que en primavera se le practiquen unas incisiones a punta de navaja, al objeto de que la savia de la rama forme en esas hendiduras ciertos relieves que le aportarán mayor esplendor.La vara se cortará en invierno, coincidiendo con luna en cuarto menguante, y se procederá a pelarla una vez caliente al fuego, cuando aún está verde, para facilitar la tarea.Como en el caso anterior, si fuera necesario enderezar el palo se utilizará el calor del soplete y la horma.Ya seca, se mete en una mezcla de cal y agua durante un par de horas para que adquiera ese tono marrón oscuro tan característico, y tras la limpieza se deja secar al sol. No conviene usar este palo antes de un año, como mínimo, hasta que "la madera se asiente". Pasado este tiempo, si se ha combado ligeramente precisará introducirlo nuevamente en la horma. Iñaki agiliza este proceso calentando la pieza dentro de la horma con un soplete de butano.Con las materias primas en la mano, nuestro artesano no tarda más de 3 ó 4 horas en confeccionar la pieza.En el extremo inferior pone un casquillo de latón repujado a mano con motivos propios (también el nombre del artesano y el del cliente si así lo desea), que decora con punzones y martillo. En el interior del casquillo se vierte una colada de plomo para darle mayor peso en esa zona de forma que, una vez terminada, la makila esté perfectamente equilibrada en su peso. Y así como cada madera es distinta, también cada pieza metálica lo será pues de otra manera difícilmente se ajustaría con la perfección deseada. Del casquillo asoma una cruceta de acero que será la que esté en contacto con la tierra, y por el extremo opuesto una espiga del mismo material que sirve de ajuste con la madera. Entre el casquillo y la madera permanece la vieja tradición de colocar una moneda, ya que su forma circular es óptima para hacer tope al palo que también tiene esa forma. Por ello, siempre se escogen monedas del mismo diámetro que los palos.






Se cuenta que la señora Ezpelia, de Barcus, Iparralde, descubrió en 1879 un tesoro de 1.800 monedas celtibéricas de plata (más de dos milenios de antigüedad). No sabiendo qué hacer con ellas, vendió medio millar a un peluquero de Navarrens para que las empleara en guarnecer las makilas que él confeccionaba en sus horas libres.En el extremo superior se inserta una punta acerada enroscada a la empuñadura. La parte de la empuñadura es un tubo largo en el que va la rosca que sujeta el bastón. El exterior se forra con cuero trenzado, generalmente negro, y se corona con una bola obtenida del hueso de un cuerno -antiguamente de buey, pero hoy adquirido en fragmentos al otro lado del Bidasoa (por cuanto las leyes actuales prohiben la importación de cuernos).





En la parte metálica el artesano graba una sentencia de su cosecha o elegida por el cliente, junto a algunos motivos vascos como el laburu. Así, podemos leer:






Hitza hitz (la palabra es la palabra),



Hitzemana zor (la palabra dada es deuda),



Ihes etsaiak (¡huir, enemigos!),



Nerekin beti zuzen (conmigo siempre derecho),



Nerekin inoren beldur (conmigo, no temas a nadie),



Nere bideko laguna (mi compañero de ruta),



Nere laguna eta laguntza (mi compañero y mi sostén), entre otras.






Una vez terminada la makila, el último paso consiste en encerarla. Al cliente se le recomienda que periódicamente pase un trapo seco y la frote con pulpas de nuez, para que absorba su aceite y la madera brille.También trabaja Iñaki Alberdi una gama de makilas más costosas, que en lugar de metal y cuero trenzado llevan alpaca o plata de ley. Son piezas destinadas generalmente a obsequios oficiales entre autoridades y personalidades.






Como no están pensadas para andar con ellas por el monte, se escogen varas delgadas, que dan una hermosa estilización a las piezas, y casquillos más bien finos; de esta forma, el alto precio de los materiales se compensa con una aplicación económica de los mismos. Las correas en estas "makilas de honor" son de color marrón, a juego con la madera, en lugar del negro que las makilas más corrientes combinan con el trenzado de cuero del mismo color. En estas lujosas piezas las monedas del ajuste inferior son de plata.De sus manos han salido makilas para personajes tan ilustres como el papa Juan Pablo II -a quien se le obsequió con una preciosa makila durante su visita a la Basílica de Loyola-, los lehendakaris del Gobierno Vasco Carlos Garaikoetxea y José Antonio Ardanza, el rey Juan Carlos I -en su visita a Bilbao en 1986 con motivo del Centenario de la Universidad de Deusto- o el político Telesforo Monzón.La clientela de Alberdi se distingue por su variedad: montañeros, coleccionistas, instituciones...Con todo lo visto, se comprende que los precios de las obras de Iñaki Alberdi dependan tanto de los materiales empleados como de las horas de trabajo invertidas. He aquí las tarifas de 1992 para los cuatro tipos de makilas más comunes (si el cliente desea algún estuche de presentación, lo abona aparte):
Sencilla de madera de castaño: 14.500 pts.Sencilla de madera de níspero: 18.200 pts.Makila de honor de alpaca con madera de níspero: 32.000 pts.Makila de honor de plata de ley con madera de níspero: 58.000 pts.
Gracias a las distintas ferias de artesanía, como las de Rentería o Getxo, obtiene un buen número de pedidos cada año, período en el que produce entre 300 y 400 piezas.Otros artesanos de este tipo de makila son: Pettiri Harispuru (Ibarla, Benabarra) y Aitor Amor Berraondo (Kalebarren, 22-3º. Soraluce-Placencia de las Armas, Gipuzkoa. Tlf. 752389), este último creador de makilas muy semejantes a las tradicionales, si bien no de madera de níspero sino de acebo, espino y castaño. Asimismo, sus piezas presentan como novedad puntas y mando de metal repujado, a base de cincel y martillo, y casquillos damasquinados con hilo de oro. Esto justifica que las makilas más sencillas del artesano de Soraluze cuesten (año 1992) 50.000 pts., y que para las lujosas efectúe un presupuesto a petición del cliente (teniendo en cuenta que sólo los casquillos damasquinados de oro superan las 100.000 pts.).









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Hasta aquí nuestra exposición sobre palos, bastones y makilas. Si casi nunca el investigador o el estudioso puede vanagloriarse de haber agotado un tema, en este caso todavía menos. Creo que quien nos haya seguido hasta aquí comprenderá fácilmente la insignificancia de nuestra aportación, apenas una reseña, comparada con las dimensiones y las posibilidades del tema.Con todo, se conformaría el autor si tras leer estas páginas al lector le quedara claro que sostener que "un palo no es más que un palo" no es faltar a la verdad, desde luego, pero sí un juicio tan superficial como falto de rigor.


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Industrialdea, 15 · 20160 Lasarte-Oria (Gipuzkoa)
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Desde 200 euros en adelante.
Otro magnifico artesano con precios mas asequibles:


Xabier Mendibe

Pº. Mons, 98-5º B
SAN SEBASTIÁN
Tef. 943 29 29 03