lunes, 31 de marzo de 2008

Tratamiento de las ampollas por fricción.


LAS AMPOLLAS

¿Qué son las ampollas?

Las ampollas son protuberancias en la piel que contienen líquido. Suelen ser circulares y el líquido suele ser transparente aunque algunas veces adquiere un color sanguinolento. Suelen aparecer debido a un exceso de fricción en determinadas zonas del pie debido a la bota, la zapatilla o el calcetín. Un exceso de calor y humedad en el pie debido a una pobre transpiración (común en los deportes de larga duración) también puede propiciarlas.

Las ampollas suelen ser el principal problema de los pies en miles de aficionados al senderismo y pueden convertir un treking o un cómodo paseo de extraordinarias vistas en un auténtico infierno. Las zonas más comunes de aparición de ampollas en el pie spn el talón, los metatarsianos, y los bordes externos del pie. Los callos y las callosidades también son un problema derivado de la fricción y son capas gruesas de piel que aparecen cuando hay demasiada fricción y presión en un solo punto.

¿Cuál es la causa de las ampollas?


Las ampollas se deben a la fricción de los zapatos o la ropa que rozan repetidamente con la piel dando lugar a quemaduras por fricción. Los estratos externo y interno de la piel se separan y el espacio entre ellos se llena de linfa (un fluido que, como la sangre, circula por nuestro cuerpo).Las ampollas son un problema común especialmente cuando los deportistas estrenan zapatillas o botas de montaña. También suelen aparecer en las personas que excepcionalmente hacen largos recorridos a pie (maratones, senderismo,…) debido a fricciones mantenidas en el tiempo y un exceso de humedad (por el sudor) y de calor en la zona..

Las ampollas no tienen porque formar parte de la vida deportiva y pueden prevenirse.


La prevención de las ampollas



Asegúrate de que los zapatos te calzan correctamente. Si son demasiado rígidos o apretados presionan los pies y producen roces, mientras que los zapatos demasiado flojos hacen que el pie se deslice dentro del zapato y también producen roces.



Protege tu piel de situaciones críticas vendando la zona o protegiéndola con un esparadrapo o doble piel.



Si llevas botas de montañismo, asegúrate de que las costuras de la parte interna de la bota no van a dañar tu piel. Pasa la mano por su interior y vigila que no existen costuras extrañas ni puntos sueltos o piedrecitas que puedan herir tu piel.



No dejes tus botas sobre radiadores o cerca de calentadores ya que el cuero puede encogerse haciendo que las costuras sobresalgan más aún.



Mantén los pies lo más secos posible. Los zapatos, las botas y los calcetines mojados causarán ampollas con mayor facilidad.



Los calcetines deben cambiarse regularmente siempre que sea posible y pueden usarse polvos de talco para ayudar a mantener los pies secos.



Ante el primer signo de ampollas:El primer signo de ampollas será el enrojecimiento de la piel, posiblemente en el talón, en el arco del pie o en los dedos.



Aplica un vendaje o una tirita especial para ampollas en la zona afectada.
Deberás asegurarte de que los pies están secos y cámbiate los calcetines (a menos que estés a mitad de una carrera).



Una medida muy efectiva aunque de breve duración es cubrir el pie y el área afectada de vaselina. Esto provocará un alivio instantáneo del dolor pero, el calor del pie derretirá la vaselina haciendo que esta medida no sea muy eficaz a largo plazo.

El tratamiento de las ampollas en el pie



Si la ampolla no ha explotado puede ser necesario hacer un pequeño agujero con un alfiler en el borde de la ampolla, especialmente si ésta se encuentra en una superficie de apoyo, como la planta del pie. Una forma fácil de esterilizar el alfiler es pasándolo a través de la llama de un mechero o cerilla. Si tienes que continuar la marcha al día siguiente, puedes pasar en hilo por el alfiler de manera que una vez atravieses la ampolla con él el hilo se quede dentro para así aborver el líquido de la ampolla.



Nunca se debe vaciar una ampolla llena de sangre.



Vacía el fluido del interior de la ampolla procurando dejar tanta piel como sea posible cubriendo la herida. Esto actuará como un estrato protector muy importante para la piel subyacente que ayudará a impedir cualquier infección. NUNCA CORTES LA PIEL SECA QUE RECUBRE LA AMPOLLA! ESTO PUEDE PROVOCAR QUE LA AMPOLLA SE INFECTE!!!
Limpia la ampolla con una toallita esterilizadora o con un líqiudo desifectante (Betadine® povidona yodada,...). Cubre la herida con una tirita especial para ampollas.


Para una seguridad adicional aplica tape (cinta adhesiva) sobre la tirita.
También puedes aplicar doble piel (Compeed® es la marca comercial más conocida, aunque también puede valer cualquiera de similares características) una vez la zona está desinfectada, y no retirar el apósito hasta que caiga por él mismo.




Especialistas del Hospital General Universitario de Alicante han descubierto un tratamiento que resulta efectivo para curar las ampollas por fricción en el pie, una patología que suele afectar a los deportistas, especialmente a los futbolistas.


El tratamiento consigue evitar el dolor y, por tanto, la baja de jugadores durante las competiciones. Las ampollas por fricción aparecen con relativa frecuencia cuando el pie tiene que habituarse a algunos cambios, como pueden ser: la iniciación en el deporte, un aumento en la actividad, el cambio de calzado habitual o por la confluencia de varios de estos factores. No suelen causar problemas médicos significativos, aunque son bastante dolorosas y pueden dificultar la realización de ejercicios físicos hasta el extremo de no poder llegar al máximo rendimiento en un momento decisivo y de comprometer una competición por disminución de la capacidad. Estas ampollas afectan especialmente a los futbolistas durante la pretemporada, que es cuando estrenan botas nuevas y coincide con el regreso de las vacaciones.


Se calcula que aproximadamente ocho jugadores por equipo suelen padecer ampollas por fricción en uno o ambos pies durante este período de tiempo. "Normalmente no causan más que una incomodidad temporal, pero pueden ocasionalmente progresar hacia una infección local, una ulceración, una celulitis e incluso una infección general séptica", explica Sigfrido Sastre, autor de la investigación y responsable de la Unidad de Yesos del Hospital de Alicante. La efectividad del tratamiento se ha demostrado mediante un estudio que ha consistido en aplicar esta técnica a futbolistas profesionales durante tres años consecutivos. Los resultados han sido "excepcionales", ya que hasta el momento no existía ningún tratamiento que permitiera curar estas lesiones sin causar la baja del jugador y con este método se ha conseguido evitar el dolor, sin necesidad de baja. "Con este método hemos podido conseguir una antisepsia adecuada, un curtido rápido del tejido subyacente, prácticamente ausencia de dolor y disponibilidad sin interrupción del jugador", señala el doctor Sastre. Durante las tres temporadas que ha durado el estudio se han tratado un total de 107 lesiones de futbolistas y el tiempo medio de curación de las ampollas ha sido de seis o siete días, aunque no ha sido necesario que los futbolistas tratados interrumpieran su entrenamiento diario ni los partidos oficiales. En qué consiste la técnica El estudio señala que una de las principales causas que impiden la curación de las ampollas es el líquido que éstas contienen, ya que es un excelente medio de cultivo bacteriano y además retrasa la cicatrización de la herida.


Esta técnica consiste primero en realizar una punción aspirativa con una jeringa en la ampolla, previamente desinfectada, para extraer el líquido. A continuación se inyectan con otra jeringa unas gotas de violeta de genciana, que se caracteriza por su acción desinfectante, germicida y su gran poder de curtido de la piel. Se aplica a solución acuosa y baja proporción para que no cause picor y evitar en lo posible las reacciones adversas. Seguidamente se realiza una ligera presión con una gasa estéril para repartir la violeta por toda la base de la ampolla y se protege la herida cubriéndola con un pequeño apósito hidrocelular para almohadillar y no romper prematuramente la piel. Pasadas 24 horas se observa si la ampolla se ha vuelto a llenar de líquido, algo que ocurre excepcionalmente y obligaría a repetir el proceso.


En caso de que transcurridas 72 horas la ampolla no se haya decapsulado espontáneamente, deberá realizarlo el médico para minimizar el riesgo de irritación de los tejidos. "Hemos podido comprobar en estos tres años que esta técnica no supone ningún riesgo en el deportista profesional, pues el entrenamiento continúa y la ampolla se decapsula espontáneamente con un tejido subyacente curtido por lo que la presencia de la violeta en la piel se anula en breve", señala el autor del estudio. Para prevenir este tipo de lesiones este especialista explica que se debe reducir la fricción, un factor que hace que esta fricción aumente es la humedad. Por ello recomienda el uso de dos calcetines, uno fino de poliéster combinado con otro grueso de algodón, "el calcetín acrílico desplaza el sudor al de algodón y absorbe mínimamente el sudor durante el ejercicio, las fuerzas de fricción están también disminuidas de esta forma", indica.

3 comentarios:

Edwin Jonathan dijo...

Gracias por tu post debi leerlo mucho antes de tratar de curar mi herida. seguire tus consejos para la proxima.

Pacho dijo...

Muchas gracias por su información, soy diabético y tuve ampollas en el pie realizando actividades de trekking, aquí aprendí que hice todo mal.
Muchas gracias,Pacho

Pacho dijo...

Muchas gracias, muy buena información, aprendí como debo tratar las ampollas ya que soy diabético y estoy atento al cuidado de ampollas en los pies por lo problemático que significan teniendo esta enfermedad.
Muchas gracias, Pacho