martes, 10 de noviembre de 2009

La mayor tragedia del montañismo español


Ocurrio en diciembre del 2000, exactamente el 30 de diciembre de 2000, murieron 9 personas, fueron alcanzados por el fenomeno meteorologico llamado Torb, que se produce en la zona del Pirineo gerundense. Eran montañeros experimentados. Muchos miembros de los equipos de rescate pidieron la baja o cogieron vacaciones para no tener que sacar del blanco sudario de la nieve a sus amigos y compañeros.



TRAGEDIA EN LA NIEVE / PROSIGUE EL RASTREO
Halladas dos nuevas víctimas mortales en el Pirineo catalán

El balance es de seis muertos, tres desaparecidos y dos supervivientes

LLUISA F.GONZALEZ Corresponsal


CAMPRODON.- Los equipos de rescate localizaron ayer otros dos cadáveres de montañeros desaparecidos durante el pasado fin de semana en la zona del Pirineo catalán de la comarca del Ripollès. Estas dos víctimas mortales elevan a seis el número total de fallecidos. Nada más salir el sol se han retomado las labores de búsqueda de tres mujeres que permanecen desaparecidas. El cuerpo de Josep Miralles, de 50 años, fue descubierto hacia las dos de la tarde de ayer. Estaba sepultado bajo unos tres metros de nieve en la zona conocida como el Clot de la Congesta, en el torrente de la Fontlletera. Fue localizado gracias al rastreo de los perros adiestrados y al sistema que permite detectar metales que lleva incorporado el helicóptero que la policía francesa ha cedido para colaborar en las labores de búsqueda.
Y, ayer mismo, poco antes de abandonar las tareas de búsqueda, apareció el cuerpo de Josep Artigas, de 36 años, a unos 70 centímetros de profundidad y casi de pie en la zona del torrente de la Fontlletera. Hoy continuarán los trabajos para encontrar a la mujer de Miralles, Mariàngels Belsa de 47 años, a Elena Fernández, y Monica Gudayol .
En las tareas de rescate, que aún pueden alargarse varios días, participaron ayer unos 80 efectivos entre bomberos, mossos d esquadra y voluntarios conocedores de la montaña ayudados de cuatro helicópteros. Aunque ayer el tiempo mejoró, las condiciones de trabajo seguían siendo duras.


Dificultades
Los bomberos llegaron a encontrar hasta un metro de hielo y tres metros de nieve. «Tenemos que trabajar hasta que las condiciones y las posibilidades nos lo permitan», aseguró el director general de emergencias de la Generalitat, Josep Maria Padrosa.
Los equipos empezaron a primera hora de la mañana a peinar de nuevo el torrente de la Fontlletera donde se sospechaba que pudieran estar sepultados el resto de montañeros desaparecidos tras ser sorprendidos por un fuerte temporal de nieve y viento.
Sin embargo a media mañana, la búsqueda se amplió al lado opuesto, por la riera del Catllar, «por si en el intento de huida alguno de ellos se hubiera desviado del camino de los dos grupos», explicó Padrosa. Los bomberos sospechan que parte del grupo podría haber optado por este camino de bajada cuando las condiciones del tiempo empeoraron. Una máquina «araña» cedida por la policía andorrana, que agujerea con más rapidez el hielo, hizo más fácil las labores.
Ayer se hicieron en Collserola los funerales por la pareja de Molins de Rei, Javier Guerrero y Angela Roc que murieron por congelación en la cima d Orri , en el Ripollès, cuando estaban haciendo la travesía entre Nuria y Setcases.
Mientras tanto, los dos heridos que continúan ingresados se recuperan favorablemente. Josep Maria Vilar, del grupo de cinco esquiadores que partió el sábado del pueblo de Tregurà de Dalt, se espera que en las próximas horas abandone la unidad de cuidados intensivos del hospital de la Vall d Hebron. Sufre hipotermia y congelación parcial en los pies. Enric Llatzer que fue rescatado el domingo aún tiene los dedos de una mano y del pie izquierdo congelados.

APOYOS

Rescate en el Balandrau
CAMPRODON.- La zona comprendida entre el torrente de la Fontlletera y el torrente del Catllar es una zona de topografía amable en condiciones normales, según el alcalde de Camprodon Esteve Pujol.
«Cualquier persona que no sea experta en montañismo o que simplemente no esté demasiado preparada físicamente, -añadió Pujol-, puede realizar esta travesía tranquilamente porque hay una pista forestal que la acerca al pico de Balandrau». Pero en las condiciones metereológicas que se encontraron el grupo de ocho excursionistas desaparecidos el sábado, según el alcalde, la cosa cambia «porque a una nevada intensa se le sumó un viento huracanado del norte que hacia tiempo que no se veía en la zona».
Esto hizo bajar en picado las temperaturas y anular la visibilidad. «Entonces la zona se convirtió en un infierno para los desaparecidos», afirma Pujol. La forma más prudente de bajar cota era descender, en este caso, por el torrente de la Fontlletera y la otra posibilidad bajar por el lado opuesto, el torrente del Catllar.
El alcalde de la localidad de Camprodon, Esteve Pujol, no cree que los dos grupos de montañeros coincidieran en un mismo punto, tal y como apuntó el pasado lunes el director general de emergencias de la Generalitat, Josep Maria Padrosa.

El 'torb , terror de los montañeros
CAMPRODON.- El torb, nombre catalán de una ventisca procedente del norte, es el temor de todos los montañeros. Precisamente, fue un intensísimo torb, con una velocidad que alcanzó los 180 kilómetros por hora, el que hizo volar no sólo nieve sino también las grandes placas de hielo bajo las que quedaron sepultados los montañeros que subieron al Pico de Balandrau el pasado fin de semana.
La portavoz de los familiares afectados por el desastre natural, Elisenda Romeu, negó ayer que el accidente se haya debido a una negligencia de los montañeros porque, según aseguró, sabían que las predicciones meteorológicas habían anunciado mal tiempo el sábado por la tarde, informa Efe. Sin embargo, Romeu insistió en que la mañana del pasado sábado fue espléndida, con un sol radiante.
Pero el torb llegó antes de lo esperado y no dio tiempo a ningún tipo de reacción. «Todo el mundo sabe que, después de una borrasca, se produce un intervalo de buen tiempo y enseguida llega el viento del norte», declaró a Efe el meteorólogo de TV-3, Antoni Nadal, quien reconoció, sin embargo, que «es imposible saber con precisión la hora en que llegará».
Lo cierto es que el sol con el que amaneció el penúltimo día del año en el Pirineo gerundense animó a muchos montañeros a subir por encima de los 2.000 metros y decenas de ellos han tenido la suerte de poder relatar las dificultades que tuvieron para regresar a causa de la ventisca que se levantó repentinamente y con una violencia inédita.
«El torb es un golpe de viento sobre un lugar donde ha nevado, parecido a una tempestad de arena. Levanta la nieve de una vertiente de la montaña, la traslada al otro lado y la lleva hacia sotavento. Cuando el torb ha pasado, en la parte alta de la montaña no queda nieve y toda se ha trasladado a la parte baja», explicó el especialista.
Precisamente, los miembros del equipo de rescate apuntan a este fenómeno como el causante de la tragedia cuyo balance es, en estos momentos, de seis personas muertas, tres desaparecidas y dos supervivientes. Los equipos de salvamento no han encontrado indicios de aludes sino de mucha nieve trasladada por el viento y luego congelada.
«Aunque yo no trabajé el sábado, -apuntó Nadal-, las previsiones que dimos fueron en todo momento de mal tiempo y que éste empeoraría». Según Nadal, aficionado también a la montaña, «los excursionistas seguro que estaban bajando por la cresta y el fuerte viento los empujaba hacia al sur».

EL TORB Y EL VIENTO.

El Pirineo como cordillera, está formado por gran cantidad de cimas, muchos de ellas de notable altitud, en torno a los 3.000m. desprotegidas y enfrentadas a durísimas condiciones meteorológicas. Uno de los factores básicos de estas condiciones adversas es el viento. Hay que saber que en una montaña elevada el viento puede ser fuerte o muy fuerte, mientras que en el valle puede estar en calma en un momento determinado. Todo depende de la situación meteorológica que se esté dando y de la altitud y la posición de la montaña.

El Torb, tal y como se conoce en el Pirineo Catalán son los remolinos de nieve levantados del suelo por el viento. Puede aparecer de forma repentina y puede causar estragos, de hecho es muy temido por los montañeros ya que el torb puede llegar a matar y de hecho ha matado a gente que se ha visto sorprendida por este fenómeno tan espectacular que de lejos parece fotogénico, pero dentro del cual se producen unas condiciones durísimas. Triste fue el episodio del Balandrau el 30 de diciembre de 2000 en el que murieron varias personas.

Son las marcadas situaciones de Norte las que comportan los vientos más violentos en todas las comarcas pirenaicas, pero donde alcanzan mayor fuerza es en la comarca del Ripollés (Girona) donde se han registrado las más impresionantes rachas de viento, llegando a rachas superiores a los 200km/h en alguna ocasión. En la Molina se alcanzó los 219 km/h en la cota 2.300 el 2 de enero de 1998. La montaña más ventada es el Bastiments de 2.874m. de altura. Las particulares características orográficas de esta comarca, con montañas de más de 2.000m. y a menos de 50 km. de la costa mediterránea hacen que tenga toda esta zona una climatologia muy variada y a veces, extrema.

Situaciones de oeste, noroeste, sur o levante, pueden traer fuertes ráfagas de viento a estas zonas montañosas pero en ningún caso llegan a alcanzar la fuerza extrema de la tramontana que suele acompañar las invasiones de aire frio en situaciones de norte, donde es muy fácil superar los 100km/h en una situación no especialmente extraordinaria. Hay que tener mucho cuidado con las repentinas llegadas de una invasión de aire frío, ya que además de un brusco descenso térmico, el viento se intensifica de golpe y pasa de ser ligero a registrar rachas huracanadas, y si a ello le sumamos la mayor o menor presencia de nieve en altas cotas, aparece el temido Torb.

En las cotas más altas de las montañas y en las cimas pueden presentarse fuertes ráfagas de viento incluso fuera de situaciones con notable gradiente barométrico, es decir, en situaciones con isobaras más bien separadas. Cuanta más altitud más posibilidad de rachas de viento, incluso en ausencia de situación advectiva, en presencia de un anticiclón o de pantano barométrico cuando el viento en teoria tendria que estar en calma.



TRAGEDIA EN LA NIEVE / EL ADIOS DE LAS VICTIMAS


«Ni el maldito viento logró separaros»

Los asistentes al funeral de los montañeros víctimas del temporal recuerdan la fuerte unión del matrimonio fallecido


SILVIA TAULES
BARCELONA.- La montaña truncó su destino, pero no logró separarlos. Siempre juntos, hasta el último momento. Un hecho que todos sus allegados habían celebrado durante tiempo y que ayer muchos lamentaron. Los cuerpos sin vida de Angela Roch y Javier Guerrero fueron incinerados ayer en el tanatorio de Collserola, en una ceremonia a la que asistieron más de 600 personas. El deporte guió las vidas de esta pareja de excursionistas que murieron el pasado fin de semana atrapados en la montaña por el temporal.

Fue el viento del Norte, el llamado torb, el que acabó con sus vidas. A 180 kilómetros por hora, la fuerte ventisca arrastraba con ella la nieve y sepultaba todo aquello que se ponía a su paso. Y allí estaban Roch y Guerrero. En el funeral, una montañera, compañera de excursiones de la pareja, quiso ofrecer unas palabras a sus amigos fallecidos.

La voz entrecortada y la vista nublada no impidieron que pudiera leer un papel, que entre todos los compañeros habían escrito a la pareja. Palabras sentidas en las que el viento era el protagonista. «Un viento salvaje», atinó a decir ante el altar, «ni el maldito viento logró separaros».

Fue una celebración religiosa serena. Las más de 600 personas que se agolpaban en la parroquia del tanatorio contenían el llanto de forma sosegada, sin estridencias, a pesar de la tragedia que se cernió el día de Nochevieja sobre dos familias e innumerables asociaciones. Una Nochevieja que la pareja debía pasar en Puigcerdà con unos amigos, los que en primera instancia avisaron de su desaparición.

Tal y como acertó a decir el sacerdote que ofició la misa, se trató de «un acto un tanto especial». A petición expresa de la familia, se realizó una ceremonia conjunta. Dos féretros presidían la sala desde la que sólo se veía el bosque de la montaña de Collserola, la que después sirvió de escenario para la incineración del matrimonio. El sacerdote recordó a los fallecidos como personas solidarias, preocupadas por el bien de la humanidad. «Transmitían felicidad a los que estaban junto a ellos», explicó el religioso. A partir de lo que le habían comentado, el sacerdote señaló el lado bondadoso de los fallecidos.

Después de un pasaje de la Biblia, una amiga de Angela Roch leyó las palabras que entre un grupo habían dedicado a la fallecida. Se dió paso a los compañeros excursionistas que tantas veces habían cruzado los bosques y subido a los picos con el matrimonio. Un poema de Paco Ibáñez cerró la participación de los amigos y compañeros que quisieron despedir a la pareja. Un adiós sentido que logró arrancar los sollozos de los asistentes a la ceremonia. El Ave María de Schubert y El cant dels ocells acompañaron el silencio de familiares, amigos y compañeros de asociaciones. Desde allí, al crematorio.

Angela Roch Guarro, de 28 años, trabajaba en el área de Recursos Humanos del Fútbol Club Barcelona, y era socia, junto con su marido, del centro excursionista de Molins de Rei, localidad en la que vivían desde hacía poco tiempo. Javier Guerrero Bertolín, de 35 años, era profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona y miembro de la junta directiva de la ONG Veterinarios sin Fronteras. Hasta Collserola acudieron cientos de personas de las distintas asociaciones e instituciones de las que el matrimonio formaba parte.

El Fútbol Club Barcelona puso dos autocares a disposición de sus trabajadores para desplazarse hasta el tanatorio. El vicepresidente segundo del club, Angel Fernández, acudió a la ceremonia junto con otros destacados miembros del Barça. Carles Rexach, asesor deportivo de Joan Gaspart; Aíto García Reneses, entrenador del Barça de baloncesto; Josep Maria Antràs, ex portavoz de la junta; y Ricard Maxenchs, director general adjunto y responsable del área de comunicación, eran algunas de las caras conocidas que quisieron acompañar a la familia en el dolor de la pérdida. El club, además, mantuvo las banderas de la entidad a media asta en señal de luto.

Fuera de peligro

A pesar del fuerte temporal y los aludes de nieve que arrasaron el Pirinero de Girona, tres excursionistas han logrado salvar sus vidas. La tragedia no ha recaído sobre todos los deportistas que salieron a la montaña y fueron sorprendidos por el mal clima.
Los dos montañeros que fueron encontrados con vida tras desaparecer de sus respectivos grupos de excursionistas evolucionan favorablemente en la unidad de quemados del Hospital General de la Vall d Hebron de Barcelona, según informaron fuentes de este centro hospitalario.
El único superviviente hasta el momento de los montañeros desaparecidos en el Ripollès (Girona), Josep Maria Vila de las Heras, de 37 años, sufre lesiones por congelación en el tercio distal de los dos pies y en la región prerotualiana. Su estado es estable.

Asimismo, el otro excursionista que fue encontrado con vida el pasado día 31, Enric Llàtzer Fontanet, sufre lesiones en todos los dedos de las dos manos y en el pie izquierdo. Su estado general es estable. Su compañero, sin embargo, logró llegar por sus propios medios a al refugio de la zona en la que se produjo el accidente.

1 comentario:

enric dijo...

El record de la bona gent perdurara per sempre a la memoria